Educación consciente: Adiós a los castigos

Ser padre es difícil, la mayoría de las veces actuamos desde nuestro instinto a la hora de corregir alguna conducta, y por lo mismo no siempre tomamos la decisión correcta.

Ser padre es difícil, la mayoría de las veces actuamos desde nuestro instinto a la hora de corregir alguna conducta, y por lo mismo no siempre tomamos la decisión correcta.

AlethaSolter, psicóloga experta en disciplina no punitiva, propone una educación consciente en la que los padres no controlen a sus hijos  por medio de premios, amenazas o castigos.

Lo propuesto cuestiona en  gran medida las ideas tradicionales acerca de la crianza infantil y plantea nuevos enfoques que modifican positivamente la relación de los padres con su hijo(a).

1.-Cambia el entorno:Muchas veces es más fácil modificar lo que rodea a tu hijo que pedirle a él que modifique su conducta, por ejemplo: si tu hijo saca tu maquillaje, pon un candado en vez de retarlo por ocupar tus cosas.

2.-Busca alternativas aceptables: Tú tienes el poder de redirigir la atención y el comportamiento de tu pequeño, por ejemplo, si no quiere que su hijo construya un fuerte en el comedor, no diga simplemente no. Dígale donde sí puede construir uno.

3.-Da elecciones, no órdenes: dejarlo que tome sus propias decisiones dentro de una gama de alternativas le da control al pequeño. No luches por que haga algo, más bien pregúntale cuándo desea hacerlo. Ejemplo: ¿Te gustaría lavarte los dientes antes o después de ponerte el pijama?

4.-Haz pequeñas concesiones: no debes olvidar que tu hijo es un niño, el que por esencia es libre, no luches por cumplir con un horario establecido día a día, muchas veces al permitirle “salirse con la suya” le demostrará que cada decisión tiene consecuencias.

5.- Abraza a tu hijo: muchas veces las conductas agresivas se ven disminuidas con un simple abrazo ya que les permite canalizar su rabia en lágrimas y por lo tanto, aliviar sus sentimientos reprimidos.

6.-Distiende las situaciones complicadas con risas: Si tu hijo está enojado, invítalo a jugar y ríndete de forma dramática. Su risa al verte lo ayudará a dejar atrás la rabia.

 7.- Acepta a tu hijo y quiérelo tal y como es:Los niños pequeños tienen sentimientos y necesidades intensos y son naturalmente ruidosos, curiosos, desordenados, tercos, impacientes, exigentes, creativos, despistados, miedosos, egocéntricos y llenos de energía. Trate de aceptarlos como son.

8.- Tomate un descanso: de ser necesario, abandona la discusión hasta que recuperes la compostura, nunca olvides que casa pelea es una oportunidad de enseñarle a tu hijo una lección sobre cómo se hacen las cosas bien.









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